
VENID A VER EL CUARTO DEL POETA
Venid a ver el cuarto del poeta.
Desde la calle
hasta mi corazón
hay cincuenta peldaños de pobreza.
Subidlos.
A la izquierda.
Si encontráis a mi madre en el camino,
cosiendo su ternura a mi tristeza,
preguntadlepor el amado cuarto del poeta.
Si encontráis a Evelina
contemplando morir la primavera,
preguntadle
por mi alma
y también por el cuarto del poeta.
Y si encontráis llorando a la alegría
océanos y océanos de arena,
preguntadle
por todos
y llegaréis al cuarto del poeta:
una silla, una lámpara,
un tintero de sangre, otro de ausencia,
las arañas tejiendo sordos ruidos
empolvados de lágrimas ajenas,
y un papel donde el tiempo
reclina tenazmente la cabeza.
Venid a ver el cuarto del poeta.
Salid a ver el cuarto del poeta.
Desde mi corazón
hasta los otros
hay cincuenta peldaños de paciencia.
¡Voladlos, compañeros!
(si no me halláis
entonces
preguntadme
dónde estoy encendiendo las hogueras)
AQUEL BELLO PARIENTE DE LOS PÁJAROS
Aquel bello pariente de los pájaros
que escondía su sombra de la lluvia
mientras tú dirigías
sobre ardientes cuadernos el vuelo de su mano.
El niño que subía
por el estambre rojo del verano
para contarte ríos de perfume,
cabellos rubios y país de nardos.
Tu niño preferido -¡si lo vieras!-
es el alma de un ciego que pena entre los cactus.
Es hoy el otro, el sin reír, el pálido,
rabioso jardinero de otoños enterrados.
¿Y sabiendo esto lo quisiste tanto?
¿Lo acostumbraste al mar,
al sol,
al viento, para que hoy ande respirando asfixias
en un pozo de náufragos?
¿Para esta pobre condición de niebla
defendiste su luz de enamorado?
Poesía, no quiero este camino
que me lleva a pisar sangre en el prado
cuando la luna dice que es rocío
y cuando mi alma jura que es espanto.
Poesía, no quiero este destino.
Llévate tus sandalias.
¡Devuélveme mis manos!
El final de la historia lo dirán las estrellas
y las hojas que cubren mi sueño sepultado.
Dan las campanas tu recuerdo en punto.
Nada pudo diciembre contra el semestre tuyo.
Dan tu recuero en punto las campanas.
V
(No ignoro que los muertos esperaban, al doblar inmediato de cada despedida, para poner el asco de su sed en tu rostro. Si de silencio entonces mis trajines de pez sobre tus hombros, fue porque a los pantanos desnudo y siempre solo contigo fui, monstruosamente hermoso.
Magdalena, tu rostro.
Mientras enloquecías de arena en el rocío, y el insomnio azotaba tus muslos y la luna, con esa astucia propia de los ciegos: yo tocaba tu rostro.
Falanges de la dicha, epidermis del odio, Magdalena, mis manos de leproso).

César Calvo Soreano, miembro de la generación del 60. Es autor de: Los lobos aullan conta Bulgaria (1990) Puerta de Viaje (poemas, con José Pavletich , 1989) Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía (novela, 1981) Pedestal para nadie (1975) El cetro de los jóvenes (1967) Cancionario (1967) Poemas bajo tierra (1965) Ausencias y retardos (1963) Poemas y canciones, disco grabado con Reynaldo Naranjo y el acompañamiento en guitarra de Carlos Hayre César Calvo fue un hombre nacido para la poesía. Desde sus primeros años en Iquitos, ya esbozaba proyectos literarios. Tanto el como los otros de su generación asumían la poesía como un compromiso. Considerado como uno de los mejores escritores hispanoamericanos, fallece repentinamente el 18 de agosto del 2000, casi al término de su último ensayo poético Edipo entre los Inkas, que fuera publicado póstumamente en tres tomos por el Congreso de la República del Perú en el 2001.
1 comentario:
Gracias al blog del peru birf , por permitirme conocer algo más de nuestros Escritores, Poetas etc. sobre todo a los que como yo que somos ignorantes de estos temas, pero que nos apasionan.
Felicitaciones al profesor barbieri
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